Monaguillo Prevost sobre León XIV en Francia: “Era humilde y se le veía emocionado”
Raphaël Prevost, servidor del altar en Notre-Dame de París desde hace diez años, asistió a las vísperas en la catedral y a la vigilia con jóvenes en el Stade de France. A Press Crux le contó qué descubrió al ver al Papa de cerca y por qué esa jornada le hizo sentirse orgulloso de ser francés y católico.
ENTREVISTA | IGLESIA EN FRANCIA
Ana Paula Morales (Poli)
9/26/20265 min read


París, Francia— Raphaël Prevost esperaba en Notre-Dame cuando las pantallas mostraron que el Papa León XIV se acercaba a la catedral. Los asistentes habían seguido su visita a la UNESCO y su recorrido en papamóvil. Al verlo llegar a la explanada, comenzó a correr la voz: el Papa estaba por entrar. Cuando apareció ante ellos, todos aplaudieron.
“Se sentía que la emoción era palpable. La gente estaba muy contenta. Fue un momento realmente hermoso”, contó Prevost a Press Crux.
El joven es monaguillo de Notre-Dame de París desde hace diez años y forma parte de los Clercs de Notre-Dame, el grupo de servidores del altar de la catedral. Por ese servicio fue invitado a las vísperas que León XIV presidió con obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas y seminaristas el viernes 25 de septiembre. Esta vez no le correspondió servir en la celebración y la siguió desde la asamblea.
El momento que más lo marcó llegó cuando el Papa se detuvo a rezar ante el Santísimo Sacramento y, después, ante la Corona de Espinas. Prevost estaba situado en la cabecera de la catedral y pudo verlo a unos cinco metros de distancia.
«Lo vi muy de cerca, a unos cinco metros, y me pareció muy normal. Eso me conmovió», cuenta. «Cuando ves en persona a alguien que siempre aparece en la televisión, lo que te impresiona son los detalles: su estatura, su rostro, su manera de vestir. Me pareció bastante bronceado y con una nariz marcada. Lo veía en la tele, pero ahí fue algo muy concreto». Lo que más lo tocó fue descubrir la humanidad de León XIV: ver que era “un hombre como yo”.
Captura de video: Vatican News


De la catedral al estadio
La jornada de Prevost continuó en el Stade de France, donde el Papa se reunió con jóvenes para una vigilia de oración. No había conseguido reservar una entrada antes de que se agotaran, pero obtuvo un lugar gracias a Notre-Dame.
“Para mí era evidente que tenía que ir a ver al Papa. Estoy en París mientras él viene, soy joven y tengo la posibilidad de ir. Me habría reprochado no hacerlo”, explicó.
El ambiente empezó a hacerse sentir desde el tren y continuó por la calle de acceso al estadio. Al llegar a su sitio encontró música, ruido y una multitud de jóvenes. “Era un ambiente muy joven. No era especialmente recogido; era más bien explosivo, pero con mucha vida. Se sentía una vitalidad en la multitud”, contó.
La diferencia con lo vivido esa tarde le resultó clara: “En la catedral todo fue mucho más discreto, interior, íntimo. El estadio es un estadio de fútbol, con 80.000 personas. Obviamente, el ambiente es mucho más festivo”. Entre ambos escenarios, sin embargo, Prevost reconoció algo en común en la actitud del Papa. “Tenía la impresión de que estaba conmovido. No llegaba como un conquistador. Era humilde y se le veía emocionado de estar ahí y de encontrarse con nosotros”.
“Orgulloso de ser francés y católico”
La víspera, Prevost había asistido con su esposa a una velada de oración con comunicadores católicos en Saint-Sulpice. Tanto allí como en el estadio, hubo un momento que lo tocó de manera especial: la letanía de los santos franceses.
“Lo que me queda personalmente, y que era también un poco el tema de la noche en el estadio, es que me siento orgulloso: orgulloso de ser francés, orgulloso de ser católico, orgulloso de recibir al Papa en París”, dijo. Asegura que percibió ese mismo sentimiento entre quienes lo rodeaban.
Prevost relaciona esa alegría con lo que considera un renovado interés por la fe en Francia. Mencionó a quienes se preparan para el bautismo y la búsqueda espiritual que observa a su alrededor, después de décadas de descristianización. Al escuchar los nombres de los santos de su país, sintió que esa historia seguía viva. “Fue muy conmovedor ver la historia de un pueblo que se forjó sobre la religión católica. Eso me hace mucho bien y despierta en mí orgullo”.
Durante sus diez años como monaguillo en Notre-Dame, Prevost ha presenciado funerales de Estado y visitas de personalidades internacionales. Esta vez, explicó, el encuentro tenía para él y sus compañeros otro significado. “Cuando eres Clerc -monaguillo-de Notre-Dame, esperas toda tu vida un acontecimiento de esta magnitud”. Ver al Papa era encontrarse con una figura espiritual “que nos hace bien y que nos guía”.
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Captura de video: Vatican News
Foto: cortesía de Raphaël Prevost




Foto: cortesía de Raphaël Prevost








