El Papa León XIV visitará Lourdes: fe y esperanza

El Papa León XIV visitará Lourdes. El P. Mauricio Elías explica su vínculo con Guadalupe y el mensaje de esperanza para los enfermos y peregrinos del mundo.

ENTREVISTA | SANTUARIO DE LOURDES

Ana Paula Morales (Poli)

9/12/20266 min read

Lourdes, Francia.- Cada noche, cuando cae la luz sobre los Pirineos, miles de peregrinos avanzan con velas encendidas por la explanada del Santuario de Lourdes. Rezan el Rosario en distintos idiomas, cantan el Ave María y terminan frente a la Gruta de Massabielle, el lugar donde Bernardita Soubirous afirmó haber visto a la Virgen en 1858.

Dentro de unos días, entre esos peregrinos estará también el papa León XIV.

Su llegada, prevista para el 26 de septiembre, comenzará de la manera más sencilla: en silencio, frente a la Gruta.

Para el padre Mauricio Elías, coordinador de lengua española del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes, ese gesto explica mejor que cualquier protocolo el sentido de la visita.

“El Papa viene en primer lugar como peregrino: a rezar, a encontrarse él, a buscar fuerzas, a escuchar a la Virgen y a poner todas las intenciones de su corazón y todo su pontificado a los pies de la Virgen”, explicó a Press Crux.

"No llegará solamente como jefe de la Iglesia católica", añade. "Llegará también como un hombre que busca rezar en uno de los santuarios marianos más visitados del mundo". Y después, como pastor.

“Viene el Papa a transmitir el mensaje que Cristo, a través de él, quiere hacernos llegar. Cada uno de nosotros, cada uno de los 150,000 peregrinos que se esperan ese día, viene aquí a escuchar lo que Cristo tiene que decirnos a través de Su Santidad”, comenta.

Un lugar donde el sufrimiento no se esconde

Lourdes tiene algo que lo distingue de muchos otros grandes santuarios: aquí la enfermedad no ocupa los márgenes. Está en el centro.Se ve en las sillas de ruedas, en las camillas que recorren la explanada, en los voluntarios que acompañan a los peregrinos y en los edificios preparados específicamente para recibir a personas enfermas o con discapacidad.

Por eso, uno de los momentos más significativos de la visita de León XIV será su encuentro con enfermos en el Accueil Notre-Dame. Para Mauricio Elías, no podría ser de otra manera. “Lourdes es un lugar preparado especialmente para los enfermos”, afirmó.

Bernardita Soubirous conoció ella misma la fragilidad física. Desde los primeros años de las peregrinaciones, personas enfermas comenzaron a llegar a la Gruta buscando consuelo, fortaleza, intercesión y, en algunos casos, una curación.

Pero Lourdes no promete una vida sin sufrimiento. El padre Elías lo expresa de otra manera: "El Santo Padre traerá un mensaje de esperanza, de abandono en Dios, de confiar en la Virgen y también de aprender a llevar el sufrimiento de cada día como una cruz”.

Y añade una frase que resume una de las experiencias más características del Santuario:“Muchas personas aprenden aquí lo que significa llevar la enfermedad; aprenden a ser enfermos”. En Lourdes, la esperanza no consiste necesariamente en salir curado. Muchas veces consiste en no cargar solo con la enfermedad.

El tercer Papa peregrino en Lourdes

León XIV será el tercer pontífice que visite oficialmente Lourdes siendo Papa. San Juan Pablo II fue el primero, en 1983. Regresó en 2004, ya gravemente enfermo, en la que sería su última peregrinación fuera de Italia. Benedicto XVI llegó en 2008, durante el 150 aniversario de las apariciones. Ahora será León XIV quien rece ante la misma roca de Massabielle.

El Santuario lleva preparándose desde junio. “No ha habido mucho tiempo, pero desde el mes de junio los preparativos han sido muy intensos”, explicó Elías. La organización involucra a sacerdotes, laicos, responsables litúrgicos, voluntarios y distintos equipos que trabajan para recibir tanto al Papa como a la multitud prevista. Pero en Lourdes, incluso una visita papal termina regresando siempre al mismo punto: la Gruta.

De Guadalupe a Lourdes: María elige a los pequeños

Para un peregrino mexicano, hay algo en Lourdes que resulta inesperadamente familiar. Mauricio Elías encuentra un hilo que une este santuario francés con el Tepeyac. “La Virgen de Lourdes y la Virgen de Guadalupe son la misma Virgen María”, afirmó.

Las historias ocurrieron con más de tres siglos de diferencia y en mundos completamente distintos. Sin embargo, para el sacerdote hay una coincidencia esencial: María no eligió a los poderosos.

En México eligió a san Juan Diego. En Lourdes, a santa Bernardita Soubirous. “En ambos casos la Virgen se aparece a las personas más pequeñas, las que humanamente podían parecer más insignificantes en aquel momento”, señaló.

Los dos recibieron además una misión incómoda: llevar un mensaje a la autoridad de la Iglesia. Juan Diego acudió ante el obispo fray Juan de Zumárraga. Bernardita tuvo que presentarse ante los sacerdotes de Lourdes y transmitirles la petición de construir una capilla y acudir allí en procesión.

Para Elías, hay una clave teológica en ese detalle. “Cuando se pide construir una capilla o una iglesia, nos está indicando que el centro de las apariciones no es la Virgen, sino Jesucristo, que es el centro de cada capilla”. También hay un llamado común a la conversión. Pero no desde el miedo. “Es un llamado a la conversión siempre a través de la esperanza; la esperanza de que Dios nos espera, nos da otra oportunidad y su misericordia es la que nos abraza”.

Para un mexicano que llega a Lourdes, esa comparación cambia la mirada.

La Virgen aparece con otro nombre, otro vestido, otro paisaje y otra historia. Pero el lenguaje de fondo resulta reconocible: la cercanía con los pequeños, la misericordia y una invitación a volver a Dios.

Una procesión de antorchas con León XIV

El domingo por la noche, León XIV participará en uno de los momentos que más marcan a quienes visitan Lourdes por primera vez: la procesión mariana de antorchas.

Cuando oscurece, las luces del Santuario se atenúan y miles de pequeñas llamas comienzan a avanzar por la explanada. Se escucha el Rosario en varios idiomas. Los peregrinos levantan las velas durante el Ave María. Enfermos, familias, sacerdotes, religiosas, jóvenes y voluntarios recorren juntos el mismo camino.

Esta vez, el Papa estará entre ellos. Es probablemente una de las escenas que mejor resumen Lourdes: una multitud inmensa en la que, por unos minutos, nadie parece anónimo.

“Esperamos un llamado a la paz”

El padre Elías cree que León XIV llegará también con una palabra para un mundo marcado por las guerras.

“El primer mensaje que esperamos del Papa es un llamado a la paz y una oración por la paz”, señaló. No solo una paz diplomática o política. También, dice, la paz que comienza “en cada uno de los corazones” y que después puede convertirse en reconciliación y en capacidad para construir puentes. Pero el sacerdote evita anticipar demasiado. "Lo que uno espera o imagina seguramente será superado por la palabra del Santo Padre”.

En Lourdes, buena parte de la experiencia consiste precisamente en llegar con una petición y marcharse con algo distinto de lo que se esperaba. Algunos llegan buscando una curación. Otros, una respuesta. Otros simplemente quieren rezar frente a la Gruta, beber el agua de los manantiales, encender una vela o caminar de noche entre miles de peregrinos. Dentro de unos días, León XIV hará lo mismo.

“Será un día de fiesta para toda la Iglesia, no solamente para Lourdes”, concluyó Mauricio Elías. “El Papa nos trae una gracia especial y viene a un lugar especial de gracia. Lo aguardamos con mucha expectativa, mucha esperanza y mucho deseo en el corazón”.

Para muchos de los 150,000 peregrinos esperados, la visita terminará cuando el Papa se marche.

Lourdes, sin embargo, seguirá allí: con la Gruta abierta, las velas encendidas y una nueva procesión preparándose para comenzar.

Padre Mauricio Elías, coordinador de habla hispana del Santuario de Lourdes

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