Alegría, fe y fraternidad: así esperan estas religiosas francesas a León XIV
Las Hermanas Apostólicas de San Juan prepararon la visita del Papa con una novena y oración comunitaria. La hermana Anne-Cécile espera que su presencia renueve la esperanza de una Iglesia que atraviesa dificultades, pero en la que muchos jóvenes siguen buscando a Dios.
ENTREVISTA | PAPA EN FRANCIA
Ana Paula Morales (Poli)
9/24/20265 min read


París, Francia.— Las Hermanas Apostólicas de San Juan esperan con alegría la llegada del Papa León XIV a Francia. Durante los días previos a la visita, la comunidad rezó una novena, siguió las noticias sobre el viaje y pidió por los frutos de un encuentro que, para la hermana Anne-Cécile, será un signo de cercanía para la Iglesia del país.
“La comunidad ha recibido con mucha alegría la visita del Papa León XIV. Estamos felices de que nuestro país lo acoja y esperamos con atención conocer el mensaje que dirigirá a Francia y a cada uno de los participantes”, explicó la religiosa a Press Crux.
León XIV visitará Francia del 25 al 28 de septiembre. El viaje comenzará en París y continuará por Saint-Denis, Lourdes y Metz, bajo el lema “Para que el mundo tenga vida”, inspirado en el Evangelio según san Juan.
Para la hermana Anne-Cécile, la llegada del Pontífice tiene un significado que va más allá de las celebraciones previstas. “Representa a la Iglesia, a Cristo en medio de nosotros a través de su vicario. Es también la roca de la fe sobre la cual nos apoyamos a lo largo de la historia”, afirmó.
La preparación de la comunidad ha sido, sobre todo, espiritual. “Hicimos la novena que prepara su llegada, rezando cada día juntas. También hemos leído distintos artículos sobre su visita, personalmente y en comunidad, durante nuestras comidas en silencio”, relató.
Hermanas Apostólicas de San Juan durante un curso de formación para religiosas con votos perpetuos en París. Foto: Cortesía de las Hermanas Apostólicas de San Juan.




Una Iglesia con alegrías y dificultades
La hermana Anne-Cécile desea que el Papa pueda conocer la realidad de la Iglesia en Francia sin reducirla únicamente al avance de la secularización. Aunque reconoce el alejamiento de amplios sectores de la sociedad respecto de la fe, percibe también una búsqueda espiritual que se hace especialmente visible entre los jóvenes. “Me gustaría que comprendiera lo que vive Francia: por una parte, una secularización creciente y, al mismo tiempo, una aspiración espiritual bastante fuerte, especialmente entre las generaciones más jóvenes”, señaló.
La religiosa espera que la visita permita a León XIV contemplar “una fotografía de la Iglesia en Francia, con sus alegrías y sus dificultades”. Entre estas últimas mencionó las tensiones que existen entre distintas sensibilidades eclesiales y la falta de integración que puede producirse con algunos grupos de orientación más tradicional. “Hay dificultades de unidad dentro de la propia Iglesia. Por ejemplo, por el lugar que ocupan las comunidades más tradicionales, que no siempre se mezclan con las demás”, explicó.
A estas dificultades se suma la disminución de la vida religiosa apostólica, una realidad que afecta directamente a su comunidad y a su misión pastoral. “Al menos allí donde estamos, cada vez hay menos religiosas implicadas en la pastoral, y eso nos plantea preguntas como comunidad”, reconoció. Sin embargo, su testimonio no se detiene en las cifras ni en la incertidumbre: la vida cotidiana de las Hermanas Apostólicas de San Juan, compartida entre la oración, la misión y la fraternidad, muestra también el rostro de una vocación vivida con sencillez y alegría.
Ante los interrogantes que atraviesan la Iglesia francesa, la hermana Anne-Cécile no espera del Papa respuestas inmediatas, sino una palabra capaz de fortalecer a quienes continúan sirviendo. “Espero recibir de él un aliento en la fe, de la manera en que quiera dárnoslo”, afirmó.
“Un pequeño signo de Dios”
Para la religiosa, la visita de León XIV es un gesto de cercanía que llega en un momento significativo para la Iglesia en Francia. “Esta visita es fuente de consuelo y de esperanza porque es un pequeño signo de Dios: un signo de que vela por nosotros y de que su Iglesia está atenta y presente”, aseguró.
Mientras Francia se prepara para recibir al Pontífice, las Hermanas Apostólicas de San Juan lo esperan desde la oración, la misión y la vida compartida. Su esperanza, expresada por la hermana Anne-Cécile, se resume en una petición sencilla: recibir del Papa “un aliento para vivir la esperanza y servir en la caridad”.
Hermanas Apostólicas de San Juan durante un curso de formación para religiosas con votos perpetuos en París. Foto: Cortesía de las Hermanas Apostólicas de San Juan.
La hermana Anne-Cécile, de las Hermanas Apostólicas de San Juan. Foto: Archivo personal de la hermana Anne-Cécile, cortesía.


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