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¿Dónde están los restos de los Niños Mártires de Tlaxcala? Vicepostulador revela posibles lugares de sepultura
El padre Rubén Rodríguez Balderas, quien participó en el proceso de canonización de Cristóbal, Antonio y Juan, explicó a Press Crux que las investigaciones históricas permitieron identificar lugares donde podrían encontrarse sus restos. Sin embargo, todavía no se han realizado las comprobaciones necesarias para establecer su autenticidad.
ENTREVISTA 4 DE 5 | IGLESIA EN MÉXICO
Ana Paula Morales (Poli)
11/7/20266 min leer


El padre Rubén Rodríguez Balderas, vicepostulador de la causa de canonización de los Niños Mártires de Tlaxcala, en una composición ilustrativa junto a una interpretación artística de Cristóbal, Antonio y Juan, los tres jóvenes indígenas canonizados por el Papa Francisco en 2017. Imagen: composición artística para Press Crux.
CIUDAD DE MÉXICO.— Aunque Cristóbal, Antonio y Juan fueron canonizados por el Papa Francisco el 15 de octubre de 2017, una pregunta histórica permanece abierta casi cinco siglos después de su martirio: ¿dónde se encuentran sus restos?
El padre Rubén Rodríguez Balderas, sacerdote del Opus Dei, doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad de Navarra y vicepostulador de la causa de canonización de los tres Niños Mártires de Tlaxcala, reveló en entrevista exclusiva con Press Crux que las investigaciones realizadas durante el proceso permitieron identificar posibles lugares de sepultura, aunque todavía no se ha confirmado que allí se encuentren sus reliquias.
«Nadie sabe», respondió el sacerdote cuando se le preguntó por el lugar donde descansan los restos de San Cristóbal.
Sin embargo, explicó que el equipo investigador consiguió localizar un sitio donde considera posible que estén depositados.
«En una investigación muy profunda que hicimos para llevar a cabo la canonización, se localizó un lugar en donde muy posiblemente estén los restos de Cristóbal», afirmó.
El historiador aclaró que no se ha proseguido con las indagaciones y que cualquier nueva intervención requeriría las autorizaciones eclesiásticas correspondientes.
Cristóbal: asesinado por su propio padre
San Cristóbal nació en Atlihuetzía, Tlaxcala, y murió mártir en 1527, cuando tenía aproximadamente 12 o 13 años.
Según las narraciones históricas recogidas durante el proceso de canonización, fue uno de los primeros niños indígenas formados por los franciscanos que llegaron a la Nueva España en 1524.
Después de abrazar la fe cristiana, comenzó a exhortar a su padre, el cacique Acxotécatl, a abandonar prácticas que consideraba incompatibles con su nueva religión.
La insistencia del muchacho provocó la reacción violenta de su progenitor, quien lo golpeó y arrojó al fuego. Cristóbal murió como consecuencia de las agresiones.
Durante la entrevista, el padre Rodríguez recordó que, de acuerdo con los relatos históricos, el niño fue auxiliado por su madre después de haber sido arrojado al fuego.
Sin embargo, al día siguiente, su padre volvió a agredirlo hasta causarle la muerte.
Los relatos de su martirio fueron conservados por los primeros cronistas franciscanos y estudiados durante la causa de canonización.
A pesar de estas investigaciones, la ubicación exacta de sus restos continúa siendo una incógnita.
Antonio y Juan: una posible sepultura en Puebla
La situación de los otros dos mártires presenta interrogantes semejantes.
Antonio y Juan murieron en 1529, después de acompañar a misioneros dominicos en una expedición evangelizadora. Ambos habían recibido formación cristiana de los franciscanos y participaron como intérpretes y colaboradores de los religiosos.
El padre Rodríguez explicó que, según las tradiciones históricas, los cuerpos de ambos fueron arrojados inicialmente a una barranca y después habrían sido recuperados.
«Hay la impresión de que se fueron a depositar en el templo de San Francisco, en Puebla», señaló.
El historiador recordó que el equipo investigador visitó un lugar donde podrían encontrarse los restos.
«Nos llevaron a un lugar donde probablemente estén los restos de Antonio y Juan», relató.
No obstante, subrayó que las investigaciones quedaron detenidas a falta de autorización para profundizar en las comprobaciones.
Por ahora, se trata de hipótesis históricas, no de reliquias identificadas y autenticadas oficialmente por la Iglesia.
¿Qué se necesita para identificar las reliquias de un santo?
La identificación y autenticación de reliquias en la Iglesia católica requiere procedimientos específicos que permitan determinar su procedencia y asegurar su conservación.
En diciembre de 2017, la entonces Congregación para las Causas de los Santos publicó la instrucción Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación, que establece disposiciones sobre el reconocimiento canónico, la extracción y el traslado de reliquias, entre otras intervenciones.
El documento oficial de la Santa Sede subraya la necesidad de contar con las autorizaciones correspondientes y de garantizar la autenticidad de los restos destinados a la veneración de los fieles.
Por ello, la localización de una posible sepultura no equivale al hallazgo confirmado de reliquias.
En el caso de los Niños Mártires de Tlaxcala, el padre Rodríguez considera que las investigaciones realizadas ofrecen puntos de partida para continuar los trabajos, siempre que las autoridades eclesiásticas autoricen los pasos necesarios.
Los primeros mártires de América
Cristóbal, Antonio y Juan ocupan un lugar singular en la historia de la Iglesia: son reconocidos como los protomártires de América.
Fueron beatificados por San Juan Pablo II el 6 de mayo de 1990, en la Basílica de Guadalupe, y canonizados 27 años después por el Papa Francisco, durante una celebración en la Plaza de San Pedro, en Roma.
Su testimonio adquirió una dimensión universal porque se trataba de tres adolescentes indígenas que abrazaron el cristianismo durante los primeros años de la evangelización del actual territorio mexicano.
El padre Rodríguez destacó que los tres eran laicos y que su canonización puso de relieve la importancia de reconocer la santidad más allá de las vocaciones sacerdotales o religiosas.
«Indígenas cien por ciento. Laicos, no eran seminaristas», recordó.
Los niños fueron reconocidos como santos casi cinco siglos después de su muerte, pero la búsqueda de sus restos todavía constituye una investigación pendiente.
Su eventual localización podría aportar nuevos elementos para conocer con mayor precisión los acontecimientos que marcaron los primeros años de la evangelización en México.
Mientras tanto, para el padre Rubén Rodríguez Balderas, el testimonio de Cristóbal, Antonio y Juan conserva una vigencia que va más allá de las investigaciones históricas.
«Yo tendría que tener la valentía de Cristóbal, Antonio y Juan, la fe de Cristóbal, Antonio y Juan, el amor a México de Cristóbal, Antonio y Juan», expresó durante la entrevista.
Esta publicación constituye la cuarta entrega de una serie de cinco entrevistas exclusivas de Press Crux con el padre Rubén Rodríguez Balderas sobre las causas de canonización, la historia de la Iglesia en México y el testimonio de los Niños Mártires de Tlaxcala.


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A lo largo de mi vida me ha inspirado el ejemplo de un santo que rezaba mientras leía las noticias: miraba el mundo y lo ponía ante Dios.
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