«Atentar contra la libertad religiosa es ir al núcleo del ser humano», advierte obispo español

En entrevista exclusiva con Press Crux, monseñor Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol, habla de las profanaciones de iglesias en Galicia, el dolor de los fieles ante los ataques a la Eucaristía y la necesidad de proteger los templos sin perder su vocación de acogida. «Nuestra respuesta es la oración y la misericordia», afirma.

ENTREVISTA | IGLESIA EN ESPAÑA

Ana Paula Morale

11/6/20269 min leer

Restos del sagrario violentado y objetos litúrgicos recuperados tras la profanación de la iglesia del Sagrado Corazón de María de Guitiriz, en Lugo, Galicia, ocurrida el 19 de septiembre de 2026. Los daños causaron consternación entre los fieles y motivaron una celebración de desagravio presidida por el obispo de Mondoñedo-Ferrol. Foto: El Progreso.

GALICIA, ESPAÑA.— La profanación de varios templos católicos en Galicia, al noroeste de España, ha provocado preocupación entre los fieles y ha reabierto el debate sobre la protección de las iglesias y el respeto a la libertad religiosa. En Guitiriz, provincia de Lugo, un sagrario fue violentado y varias formas consagradas terminaron esparcidas fuera del templo, en un episodio que causó profundo dolor a la comunidad católica.

En entrevista exclusiva con Press Crux, monseñor Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol, explicó qué se conoce de lo ocurrido, cómo han reaccionado las comunidades afectadas y por qué estos hechos representan mucho más que daños materiales.

«Significa atentar contra lo más valioso que la Iglesia puede ofrecer: Ofrecemos a Cristo, que es el Camino, la Verdad, el sentido de la existencia, la Vida. Es la respuesta a la sed del ser humano», afirmó el prelado al explicar el significado de una profanación eucarística.

«No sabemos muy bien»: prudencia ante las investigaciones

El 19 de septiembre de 2026, la iglesia del Sagrado Corazón de María, en Guitiriz, fue escenario de una profanación en la que se sustrajo un copón y se encontraron formas consagradas esparcidas en el exterior.

Sobre las posibles motivaciones del responsable, monseñor García Cadiñanos pidió evitar conclusiones precipitadas.

«La verdad es que no sabemos muy bien, pero por las conversaciones con la Guardia Civil se inclina más bien por un acto de un perturbado mental que ya lo ha repetido en otros lugares», explicó.

El obispo compartió la hipótesis de que pudiera tratarse de una persona con problemas de salud mental y fijaciones relacionadas con las expresiones religiosas. Sin embargo, sus palabras no representan una conclusión judicial ni permiten establecer todavía quién cometió los hechos.

La investigación continúa. Según informó EFE el 4 de noviembre, el Tribunal de Instancia de Vilalba abrió diligencias tras una denuncia presentada por la Fundación Española de Abogados Cristianos por presuntos delitos de profanación y robo con fuerza.

«Lo que para ti es lo más grande, el otro lo tira, lo profana, se ríe»

Para el obispo, el sufrimiento de los fieles está profundamente vinculado a lo que representa la Eucaristía en la vida de la Iglesia.

«Profanar la Eucaristía es decir públicamente que Cristo no importa, que no es una riqueza: lo que para ti es lo más grande, el otro lo tira, lo profana, se ríe».

El prelado insistió en que estos actos afectan directamente a las convicciones más profundas de las personas.

«Se convierte también en un atentado contra nuestra fe y contra nuestras creencias. Una violación de la libertad religiosa que está garantizada en la Constitución».

Y añadió una reflexión sobre la dignidad humana que, a su juicio, va más allá de la dimensión estrictamente religiosa:

«Pero atentar contra la libertad religiosa y contra la conciencia es ir al núcleo del ser humano, a su sagrario más interior: su propia dignidad, por tanto, es ridiculizada y ofendida».

Cuatro iglesias profanadas en Galicia: de Ourense a Pontevedra

El caso de Guitiriz no es un hecho aislado. Entre agosto y octubre de 2026, al menos cuatro iglesias de Galicia, una en cada una de sus provincias, sufrieron robos y profanaciones de sagrarios, según documentó el Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia.

El primero de estos episodios se registró a comienzos de agosto en la iglesia parroquial de San Salvador de Parada de Ribeira, en Xinzo de Limia (Ourense). Los autores violentaron el sagrario y sustrajeron una cruz procesional del siglo XVIII, un cáliz de plata y dos copones que contenían formas consagradas. La pérdida no solo afectó a los objetos destinados al culto, sino también al patrimonio histórico y artístico de una pequeña comunidad rural.

Según informó Europa Press, el obispo de Ourense, monseñor Leonardo Lemos Montanet, presidió un rito penitencial de purificación para que el templo pudiera recuperar su actividad litúrgica. La comunidad había quedado profundamente afectada por la profanación.

Un mes después, el 7 de septiembre, cinco personas entraron en la iglesia de San Martiño de Noia, en la provincia de La Coruña, y sustrajeron dos copones de plata que contenían formas consagradas, preparadas para la celebración de la misa. Los hechos quedaron registrados por las cámaras de seguridad.

La Archidiócesis de Santiago de Compostela confirmó que su arzobispo, monseñor Francisco José Prieto Fernández, presidió una misa de reparación el 17 de septiembre e invitó a los fieles a responder con fe, oración y perdón.

Apenas doce días después, el 19 de septiembre, ocurrió la profanación de la iglesia del Sagrado Corazón de María de Guitiriz, perteneciente a la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. El sagrario fue arrancado de su emplazamiento, su cerradura violentada y las formas consagradas aparecieron esparcidas por la plaza del pueblo.

El cuarto episodio tuvo lugar el 7 de octubre en la iglesia de San Mamede de Priegue, en Nigrán (Pontevedra), donde fueron sustraídos cálices, copones, patenas, una jarra de plata y las formas consagradas que se encontraban en el sagrario.

Los cuatro casos han suscitado preocupación entre las comunidades católicas, aunque hasta ahora no existen pruebas públicas suficientes para afirmar que respondan a una misma motivación o que sus autores estén relacionados.

Esta es precisamente una de las advertencias que monseñor Fernando García Cadiñanos hizo durante su entrevista exclusiva con Press Crux:

«Robos con profanación han sido varios en Galicia, todos muy diferentes y, seguramente, con motivaciones muy diversas. Por eso, creo que no se puede generalizar ni sacar falsas conclusiones».

Para el obispo, lo ocurrido debe examinarse teniendo en cuenta tanto el respeto a lo sagrado como otras realidades sociales.

«Responde a una falta de respeto hacia lo sagrado, a un aumento de la exclusión social, al problema de las dependencias…».

El prelado reconoció que las parroquias afrontan dificultades para proteger sus edificios y su patrimonio sin renunciar a mantener abiertas las iglesias.

«Desde las diócesis intentamos hacer lo que podemos, con seguridad en los templos y procurando no tener objetos que puedan atraer a los amigos de lo ajeno».

Entre la seguridad y el deseo de mantener las iglesias abiertas

Uno de los mayores desafíos para las parroquias es conciliar la protección de los templos con su misión de permanecer abiertos a todos.

Monseñor García Cadiñanos describió esta tensión al recordar cómo vivió la comunidad la profanación de Guitiriz.

«La verdad es que es un hecho que incomoda la paz y la tranquilidad. Por una parte, la seguridad en los templos y el deseo de que estén abiertos para que la gente pueda entrar a orar o a encontrar paz».

La preocupación, explicó, va acompañada del dolor que causa la profanación eucarística.

«Por otra parte, lo que significa atentar contra lo más valioso que tenemos: la Eucaristía. Hay una sensibilidad fuerte hacia la presencia real de Jesucristo en el Sagrario que la fe del Pueblo de Dios acoge y valora».

Frente a esta situación, las diócesis buscan reforzar la seguridad y evitar que permanezcan en los templos objetos que puedan atraer a los ladrones. Pero el obispo reconoce que los recursos y las posibilidades son limitados, especialmente en las pequeñas comunidades rurales.

«Puede ser una oportunidad para revalorizar la Eucaristía»

El 29 de septiembre, monseñor García Cadiñanos presidió en Guitiriz una celebración eucarística de desagravio. La comunidad respondió con una significativa participación de fieles, algunos procedentes de otras localidades.

«Tuvimos un acto de desagravio en el que participó un número numeroso de la comunidad cristiana, acompañados con otros fieles que vinieron de otros lugares. También se hicieron presentes movimientos eucarísticos de la zona», recordó.

El obispo destacó asimismo el acompañamiento pastoral ofrecido por los dos sacerdotes encargados de atender esa zona de la diócesis.

Más allá del dolor, considera que la experiencia puede servir para despertar una conciencia más profunda sobre el significado de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

«Creo que puede ser una oportunidad para revalorizar la Eucaristía. Por desgracia, la conciencia cristiana ha ido perdiendo la dignidad de la Eucaristía y, a veces, no la ha valorado: actos como este pueden ayudar a educar, a concienciar, a abrir caminos…».

«No respondemos con violencia, con venganza, con ofensas»

Ante la indignación que pueden provocar las profanaciones, monseñor García Cadiñanos defendió una respuesta cristiana que no renuncie a denunciar los hechos, pero tampoco se deje arrastrar por el resentimiento.

«Y también a abrir caminos de misericordia: nosotros no respondemos con violencia, con venganza, con ofensas, con discursos altivos: nuestra respuesta es la oración y la misericordia. Un buen testimonio para nuestro mundo».

Sus palabras adquieren especial significado en un contexto en el que la seguridad de los templos y la libertad religiosa suscitan preocupación en distintas comunidades de España.

Para el obispo, proteger los lugares de culto no debería significar convertirlos en espacios inaccesibles, sino recuperar el respeto hacia lo que representan tanto para los creyentes como para la sociedad.

«Los templos son fruto de la fe y los dones de muchas generaciones»

Desde México, Press Crux preguntó al prelado de qué manera pueden acompañar otras comunidades católicas a los fieles afectados por las profanaciones.

Su respuesta se centró en una tarea educativa que considera indispensable para la convivencia.

«Hemos de educar en el respeto a la dignidad de la persona y en el respeto a sus bienes. Cuando estos límites se traspasan, la convivencia se hace muy difícil».

Monseñor García Cadiñanos concluyó recordando que los templos representan también siglos de historia, sacrificio y generosidad de innumerables familias.

«Además, los templos son fruto de la fe y los dones de muchas generaciones que se pueden perder cuando este respeto no existe».

En medio de la preocupación por las profanaciones, el mensaje del obispo de Mondoñedo-Ferrol es una invitación a proteger el patrimonio religioso, defender la libertad de conciencia y responder al dolor sin renunciar a la misericordia.

Pie de foto: Restos del sagrario profanado y del copón recuperado tras el ataque ocurrido en septiembre de 2026 en la iglesia del Sagrado Corazón de María de Guitiriz, Galicia, España. Imagen publicada por El Progreso

Monseñor Fernando García Cadiñanos, obispo de Mondoñedo-Ferrol, durante una celebración litúrgica. En entrevista exclusiva con Press Crux, el prelado advirtió sobre la gravedad de las profanaciones de iglesias en Galicia y llamó a defender la libertad religiosa desde la oración y la misericordia. Foto: La Voz de Galicia.

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