“Perdió a toda su familia y siguió ayudando”: directora de Cáritas Nepal revela el rostro de la tragedia

La hermana Cecilia Durga Shrestha, directora ejecutiva de Cáritas Nepal, relata en entrevista exclusiva con Press Crux la angustiosa espera de quienes buscan a sus familiares, el agotamiento de los equipos humanitarios y el desafío de reconstruir comunidades enteras.

ENTREVISTA | IGLESIA EN NEPAL

Ana Paula Morales (Poli)

9/17/20267 min read

KATMANDÚ, Nepal.- Samir Tamang perdió a toda su familia, su hogar y sus bienes durante las inundaciones que devastaron amplias zonas de Nepal. Sin embargo, desde el primer día de la emergencia continuó atendiendo a otras víctimas en un centro de acogida.

Tamang —nombre modificado— es secretario de la municipalidad rural de Uttargaya, en el distrito de Rasuwa, uno de los más golpeados por la catástrofe.

“Perdió a toda su familia, su hogar y sus bienes. Desde el primer día, continuó sirviendo a las personas afectadas en el centro de acogida, anteponiendo las necesidades de los demás a su propia e inmensa pérdida”, relató a Press Crux la hermana Cecilia Durga Shrestha, religiosa de la Congregación de San José de Cluny y directora ejecutiva de Cáritas Nepal.

Su historia refleja la dimensión humana de una tragedia que todavía no termina. Hasta el 17 de septiembre, las autoridades habían recuperado 1,403 cuerpos y mantenían a 6,150 personas en la lista de desaparecidos, según informó Associated Press.

Una espera que no termina

Después de visitar las regiones de Nuwakot y Dhading, la hermana Cecilia encontró poblaciones marcadas por la pérdida de viviendas, medios de subsistencia y familiares.

“La situación sigue siendo extremadamente difícil y angustiosa. Muchas personas han perdido sus hogares, sus medios de vida e incluso a sus seres queridos”, explicó en respuestas enviadas por escrito a Press Crux.

Aunque algunas personas fueron rescatadas con vida varios días después de la catástrofe, la lista de desaparecidos ha seguido aumentando conforme los equipos acceden a nuevas comunidades y avanza la evaluación de los daños.

“Las familias todavía esperan noticias de sus seres queridos desaparecidos. El impacto emocional y psicológico es abrumador, y muchas personas están luchando por mantener la esperanza”, señaló la religiosa.

La identificación de las víctimas constituye otro doloroso desafío. Un día antes de la actualización más reciente, Reuters informó que únicamente 105 cuerpos habían podido ser entregados a sus familias. Las autoridades habían tomado muestras de ADN de más de 1,200 víctimas y de cerca de 1,900 familiares.

El lodo, los escombros, los daños en las carreteras y la accidentada geografía del país han dificultado tanto las operaciones de búsqueda como la llegada de ayuda. En hospitales de Katmandú, numerosas familias han colocado fotografías de sus desaparecidos con la esperanza de obtener alguna información.

Crédito: Cortesía: Caritas Nepal

El agotamiento de quienes ayudan

Cáritas Nepal mantiene equipos desplegados en las comunidades afectadas desde las primeras horas de la emergencia. Antes de las inundaciones, la organización había desarrollado programas de reducción del riesgo de desastres en zonas urbanas y escuelas, además de proyectos de preparación, acción anticipatoria y capacitación comunitaria.

Esa experiencia permitió reaccionar con mayor rapidez. Vatican News informó que Cáritas Nepal movilizó inicialmente a 155 voluntarios, trabajadores y colaboradores para distribuir alimentos, artículos de primera necesidad y materiales para refugios.

Sin embargo, quienes prestan ayuda también comienzan a sufrir las consecuencias físicas y emocionales de trabajar durante semanas en escenarios de destrucción y muerte.

“Nuestros equipos están experimentando un agotamiento emocional y físico. Para atender sus necesidades, los animamos a tomar descansos, rotamos a los equipos cuando es posible y proporcionamos apoyo e incentivos adicionales”, explicó la directora ejecutiva de Cáritas Nepal.

La fortaleza de las propias comunidades se ha convertido, añadió, en un estímulo para continuar.

“El valor y la resiliencia de las personas afectadas nos dan fuerza. Su determinación para reconstruir sus vidas nos recuerda por qué nuestro trabajo es tan importante”, afirmó.

La cercanía del Papa León XIV

El 27 de agosto, un día después de las inundaciones, el Papa León XIV manifestó su dolor por la pérdida de vidas y aseguró sus oraciones y cercanía espiritual a las víctimas, sus familias y los equipos de rescate.

Posteriormente, el Pontífice envió una contribución económica a Cáritas Nepal por medio del Dicasterio para el Servicio de la Caridad y en coordinación con la Nunciatura Apostólica, con el propósito de responder a las necesidades más urgentes.

La ayuda fue presentada como un signo concreto de la cercanía de la Iglesia con las personas más vulnerables, según informó Vatican News.

Para la hermana Cecilia, el mensaje y la ayuda del Papa adquirieron una importancia especial en medio de la incertidumbre.

“Su mensaje fue profundamente conmovedor y alentador. Ofreció consuelo y esperanza en un momento de inmenso sufrimiento”, expresó.

La religiosa destacó que la solidaridad pontificia también manifiesta la dimensión universal de la Iglesia, capaz de acercarse a las víctimas sin distinción de origen o religión.

“Nos recordó que la comunidad católica trasciende culturas, fronteras y credos para permanecer al lado de los más vulnerables. Nos brindó consuelo y fortaleza para continuar nuestra misión de acompañamiento y servicio”, agregó.

Una catástrofe agravada por el cambio climático

Las inundaciones se produjeron después del desprendimiento de una enorme masa de roca y hielo glaciar en el monte Langtang Lirung. El colapso movilizó aproximadamente dos kilómetros cuadrados de pared rocosa y glaciar, desencadenando una avalancha y posteriores crecidas repentinas.

Un análisis científico citado por Reuters concluyó que el calentamiento global probablemente contribuyó al desastre.

Las temperaturas medias de agosto en la región estuvieron cerca de cinco grados centígrados por encima de lo habitual, mientras que el deshielo habría debilitado el hielo profundo y el permafrost que mantenían estable la montaña.

Los científicos también consideran posible que el terremoto de 2015 hubiera dejado fracturas en el lecho rocoso. La combinación de ese daño previo, el retroceso de los glaciares y las temperaturas excepcionalmente altas habría creado las condiciones para el colapso.

La tragedia también afectó infraestructura estratégica. Al menos 13 centrales hidroeléctricas resultaron dañadas, mientras que caminos, puentes, escuelas y centros de salud quedaron destruidos o incomunicados.

Las primeras estimaciones sitúan el costo de la reconstrucción en alrededor de 4,780 millones de dólares, de acuerdo con Associated Press.

De la emergencia a la reconstrucción

Cáritas Nepal comienza ahora a transitar de la respuesta inmediata hacia una etapa de recuperación temprana. Entre sus prioridades se encuentran la construcción de refugios temporales, la habilitación de espacios provisionales para la enseñanza y la recuperación de escuelas y centros de salud.

La organización también prevé ofrecer capacitación laboral, programas de trabajo remunerado y asistencia mediante transferencias de efectivo o vales, de modo que las familias puedan cubrir sus necesidades más urgentes y recuperar gradualmente su autonomía.

“Estamos trabajando estrechamente con las comunidades y con las autoridades para garantizar que el apoyo responda a sus necesidades reales”, explicó la hermana Cecilia.

Para la religiosa, la reconstrucción no puede limitarse a levantar edificios o restablecer carreteras. También debe atender las heridas interiores de quienes han perdido a sus familias, hogares y comunidades.

“La fe puede desempeñar un papel crucial para restaurar la esperanza, la dignidad y el valor”, sostuvo.

Cáritas Nepal, añadió, quiere acompañar a las familias no solo hasta que recuperen un techo, sino hasta que puedan reconstruir su vida y volver a experimentar cierta estabilidad.

“Esperamos ayudar a las personas a reconstruir sus vidas, fortalecer su resiliencia y recuperar un sentido de alegría y seguridad”, concluyó.

Crédito: Cortesía: Caritas Nepal

Composición editorial de la hermana Cecilia, directora ejecutiva de Cáritas Nepal, ante la devastación provocada por las inundaciones. Foto de la hermana: cortesía de Cáritas Nepal.

“Edificios destrozados y una devastación total”

En un video compartido con Press Crux, el padre Silas Krishna Bogati, presidente de Cáritas Nepal y administrador apostólico de Nepal, recorrió Trishuli Bazaar, uno de los epicentros de las inundaciones, y mostró los edificios destruidos y las comunidades cubiertas por los escombros.

“Han pasado 14 días desde el desastre. Este es uno de los epicentros, Trishuli Bazaar, y, como pueden ver, hay edificios destrozados y una devastación total causada por las inundaciones repentinas”, explicó desde el lugar.

El sacerdote señaló que Cáritas Nepal trabaja en la zona desde el segundo día de la emergencia, distribuyendo suministros de primera necesidad. Sin embargo, advirtió que las necesidades están cambiando porque numerosas familias han abandonado las comunidades afectadas y se han trasladado a ciudades o poblaciones más grandes para refugiarse con sus familiares.

“La modalidad de respuesta está cambiando. Entraremos en una fase de recuperación temprana. Ayudaremos a quienes se han trasladado a las ciudades y, posteriormente, esperamos comenzar la reconstrucción y tratar de restablecer a las familias, quizá en lugares diferentes”, afirmó.

El padre Bogati explicó que Cáritas Nepal coordinará este proceso con las autoridades y adaptará sus acciones a las políticas gubernamentales para la reconstrucción y el posible reasentamiento de las comunidades.

El padre Silas Krishna Bogati, presidente de Cáritas Nepal, recorre Trishuli Bazaar y muestra la destrucción causada por las inundaciones repentinas. Crédito: Cáritas Nepal.

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