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León XIV en Uruguay: de la defensa de la vida a la soledad, las claves de su primer día
El Papa llegó a Montevideo el 6 de noviembre y dirigió un mensaje sobre la dignidad humana, la familia, el suicidio, la educación y el trabajo. Su visita se produce en uno de los países más secularizados de América Latina, donde solo el 33% de la población se declara católica y la Iglesia enfrenta una marcada disminución de sacerdotes y religiosas.
PAPA EN URUGUAY I IGLESIA EN URUGUAYESPECIAL | VIAJE APOSTÓLICO DE LEÓN XIV
Ana Paula Morales (Poli)
11/8/202612 min leer


El papa León XIV durante su discurso ante las autoridades, la sociedad civil y el cuerpo diplomático en la Plaza Independencia de Montevideo, Uruguay, el 6 de noviembre de 2026. Foto: Martín Cerchiari / Presidencia de la República Oriental del Uruguay.
Montevideo, Uruguay.-Las campanas de las iglesias uruguayas comenzaron a sonar cuando el avión del papa León XIV aterrizó este viernes, a las 16:19 horas, en el Aeropuerto Internacional de Carrasco, en Montevideo. Durante cinco minutos, parroquias y capillas de todo el país anunciaron la llegada del Pontífice, mientras los fieles eran invitados a rezar un Ave María por los frutos espirituales de su visita.
Uruguay volvía a recibir a un Sucesor de Pedro después de las visitas de san Juan Pablo II en 1987 y 1988.
León XIV llegó procedente de Roma, después de más de trece horas de vuelo, para iniciar su sexto viaje apostólico internacional, que lo llevará también a Argentina y Perú hasta el próximo 17 de noviembre.
La primera jornada estuvo marcada por una bienvenida multitudinaria, su encuentro con el presidente Yamandú Orsi y un discurso que fue mucho más allá del protocolo diplomático.
Ante unas 30.000 personas reunidas en la Plaza Independencia de Montevideo, según Vatican News, el Pontífice habló de la protección de la vida desde su comienzo, las responsabilidades de los padres, la educación, la soledad, el suicidio, el trabajo y los desafíos de la inteligencia artificial.
Su mensaje tuvo como hilo conductor la dignidad de cada persona y la responsabilidad de construir una sociedad en la que nadie quede excluido por su edad, fragilidad o condición económica.
Una bienvenida histórica en Montevideo
El avión papal aterrizó once minutos antes de lo previsto. A su llegada, León XIV fue recibido oficialmente en el aeropuerto, antes de trasladarse al centro de Montevideo.
La Plaza Independencia, uno de los espacios más emblemáticos de la capital, acogió la ceremonia de bienvenida y el primer discurso público del Pontífice en territorio uruguayo.
Allí se encontraban autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil, miembros del cuerpo diplomático y miles de personas que deseaban saludarlo.
La visita tiene como lema «Les anuncio una gran alegría», una expresión que resume el carácter pastoral del viaje.
Después de la ceremonia, el programa incluyó una reunión privada con el presidente de la República, Yamandú Orsi, en el Edificio José Artigas.
La primera jornada concluiría con una celebración litúrgica junto a los obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas en la Catedral Metropolitana de Montevideo.
Uruguay: una democracia gobernada por la izquierda y con desafíos sociales
La visita de León XIV tiene lugar en un país que mantiene una tradición democrática desde el retorno al régimen constitucional en 1985.
Desde el 1 de marzo de 2025, Uruguay está gobernado por Yamandú Orsi, integrante del Frente Amplio, una coalición de izquierda que regresó al poder después de cinco años de gobierno de Luis Lacalle Pou, del Partido Nacional.
Con una población de aproximadamente 3.5 millones de habitantes, Uruguay presenta indicadores sociales que ayudan a comprender la relevancia del mensaje pronunciado por el Papa.
Según el Instituto Nacional de Estadística, el 16.6% de las personas se encontraba en situación de pobreza por ingresos durante 2025.
Entre los menores de seis años, esa proporción alcanzaba el 29.1%, una diferencia significativa respecto del promedio nacional.
Otro de los grandes desafíos es la salud mental.
El Ministerio de Salud Pública informó que en 2025 se registraron 668 fallecimientos por suicidio, una tasa de 19.16 por cada 100.000 habitantes. Aunque representó una disminución frente al año anterior, las autoridades mantienen la prevención del suicidio como una prioridad sanitaria.
En materia de seguridad, el Ministerio del Interior informó preliminarmente que durante 2025 se registraron 369 homicidios, frente a 382 en 2024.
El país enfrenta, además, una persistente disminución de los nacimientos, el envejecimiento de la población y los desafíos relacionados con la integración social y las oportunidades para los jóvenes.
Estos problemas estuvieron presentes, de manera directa o indirecta, en el primer discurso de León XIV.
¿Por qué Uruguay es uno de los países más secularizados de América Latina?
La relación entre la Iglesia católica y el Estado uruguayo tiene características particulares.
La separación constitucional entre ambas instituciones fue establecida por la Constitución aprobada en 1917, que entró en vigor en 1919, después de varias décadas de reformas secularizadoras.
Actualmente, el artículo 5 de la Constitución uruguaya establece:
«Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna».
Esto significa que el país no tiene una religión oficial y que las instituciones públicas deben respetar la libertad de conciencia y de culto.
El proceso de secularización también influyó en las costumbres nacionales.
La Semana Santa es conocida oficialmente en el calendario turístico como Semana de Turismo, mientras que la Navidad recibe en la legislación la denominación de Día de la Familia.
No obstante, la laicidad no impide la presencia de las comunidades religiosas en la educación, la asistencia social y la vida pública.
Precisamente sobre este aspecto, León XIV recordó durante su discurso que el carácter laico del Estado debe permitir la convivencia entre creyentes y no creyentes, sin excluir la contribución de las religiones al bien común.
Solo el 33% se declara católico, aunque el Vaticano contabiliza 2.75 millones de bautizados
La situación religiosa de Uruguay presenta un contraste significativo.
Según Latinobarómetro 2024, solamente el 33% de los uruguayos se identifica como católico, el porcentaje más bajo entre los 17 países latinoamericanos incluidos en el estudio.
Sin embargo, las estadísticas publicadas por la Santa Sede el 3 de noviembre de 2026, correspondientes a 2024, contabilizan 2,754,000 católicos bautizados, equivalentes al 76.9% de la población considerada en el registro eclesiástico.
La diferencia se explica porque ambas fuentes miden realidades distintas: el Vaticano contabiliza bautizados, mientras que Latinobarómetro pregunta por la identificación religiosa que declara cada persona.
Los datos muestran que una parte considerable de quienes han recibido el bautismo ya no se identifica necesariamente con la Iglesia católica.
Una Iglesia con 369 sacerdotes y 436 religiosas
El panorama eclesial también revela transformaciones importantes.
De acuerdo con la Oficina Central de Estadística de la Iglesia, Uruguay cuenta con nueve circunscripciones eclesiásticas, 238 parroquias, 369 sacerdotes —203 diocesanos y 166 religiosos—, 97 diáconos permanentes y 436 religiosas profesas.
Además, existen 47 religiosos no sacerdotes y 71 seminaristas mayores.
La comparación histórica permite apreciar la magnitud de los cambios.
En 1980, Uruguay contaba con 587 sacerdotes y 1,621 religiosas profesas. Para 2024, estas cifras habían disminuido a 369 y 436, respectivamente.
Esto supone una reducción aproximada del 37% en el número de sacerdotes y del 73% en el de religiosas durante 44 años.
También disminuyó el número de bautismos registrados: de 41,673 en 1980 a 11,066 en 2024, una evolución que debe interpretarse a la luz de los cambios demográficos y religiosos del país.
A pesar de estas dificultades, la Iglesia católica continúa desempeñando una importante labor educativa y social.
Las estadísticas vaticanas contabilizan 72,600 alumnos en instituciones educativas católicas y 149 instituciones de asistencia y beneficencia.
Este es el panorama religioso que encuentra León XIV: una Iglesia con una larga historia de servicio, pero que afronta los desafíos de la secularización, la transmisión de la fe y la disminución de las vocaciones.
El monumento a Artigas, punto de partida de su mensaje
Una de las particularidades del discurso de León XIV fue que eligió como punto de partida un símbolo de la historia nacional: el monumento al general José Gervasio Artigas, situado en la Plaza Independencia.
El Papa recordó el Éxodo del Pueblo Oriental de 1811, conocido como la Redota, cuando numerosas familias acompañaron a Artigas en una marcha marcada por las dificultades y la incertidumbre.
A partir de las figuras representadas en los relieves del monumento, construyó una reflexión sobre el Uruguay contemporáneo.
El Pontífice evocó a los niños, las madres, los trabajadores, las personas mayores y quienes necesitaban ayuda para continuar su camino.
También destacó la experiencia democrática del país, que en 2025 cumplió cuarenta años de continuidad institucional.
En su reflexión sobre el ejercicio del poder, recordó que la autoridad política debe entenderse como un servicio al bien común, sujeto a la responsabilidad ante los ciudadanos.
Asimismo, reconoció la transformación de la matriz eléctrica uruguaya, hoy sustentada principalmente en fuentes renovables, y subrayó la importancia de proteger los recursos naturales para las generaciones futuras.
Defensa de la vida y preocupación por el futuro de las familias
Uno de los pasajes de mayor relevancia de su discurso fue el dedicado a la vida humana desde su comienzo.
Al observar en el monumento la figura de una mujer que llevaba un bebé en brazos, León XIV dirigió su reflexión hacia la protección de los niños antes de nacer y las responsabilidades que acompañan a la maternidad y la paternidad.
El Papa sostuvo que la dignidad humana no depende de la autonomía ni de la capacidad de una persona para defenderse.
También subrayó que proteger al niño por nacer exige acompañar a sus padres, especialmente mediante condiciones sociales que permitan criar y cuidar a los hijos.
Su intervención adquiere especial relevancia en Uruguay, un país que enfrenta un descenso de la natalidad y profundas transformaciones demográficas.
León XIV recordó igualmente que la familia constituye el primer espacio en el que cada persona aprende a convivir y recibe los cuidados necesarios para crecer.
Soledad y suicidio: cuando una persona pierde las razones para vivir
Otro de los momentos más significativos del discurso llegó cuando el Papa se detuvo en la figura de una mujer anciana representada en el monumento.
A partir de esa imagen, habló de quienes necesitan ayuda, acompañamiento y protección.
León XIV advirtió que la dignidad humana no puede medirse en función de la productividad, la independencia económica o la capacidad de trabajar.
Después trasladó su reflexión a una de las problemáticas sociales más dolorosas: el suicidio.
El Pontífice señaló que una persona puede estar rodeada de otras y, sin embargo, vivir una soledad profunda, una angustia difícil de expresar o una pérdida de esperanza.
Frente a esa realidad, destacó la importancia de los vínculos familiares, la atención sanitaria y la cercanía de las comunidades.
El mensaje encuentra un contexto especialmente relevante en Uruguay, donde, según las estadísticas oficiales, 668 personas murieron por suicidio durante 2025.
La Iglesia, explicó el Papa, desea colaborar con quienes trabajan para aliviar el sufrimiento y acompañar a las personas en situaciones de especial vulnerabilidad.
Su reflexión introdujo así la dimensión espiritual en un problema que requiere respuestas sanitarias, familiares y sociales.
Educación, trabajo e inteligencia artificial
León XIV dedicó también una parte de su intervención a los niños y jóvenes.
Señaló que proteger a las nuevas generaciones significa garantizarles una educación adecuada y ofrecerles posibilidades reales de desarrollar sus capacidades.
La educación, afirmó, debe preparar a las personas para participar responsablemente en la sociedad y construir su futuro.
En cuanto al trabajo, recordó la enseñanza de san Juan Pablo II sobre la prioridad de la persona frente a la actividad económica.
Este principio, sostuvo, resulta especialmente importante ante los avances tecnológicos y la expansión de la inteligencia artificial.
El Papa pidió que estas herramientas contribuyan al desarrollo humano y a la creación de nuevas oportunidades, en lugar de convertir a los trabajadores en piezas reemplazables de los procesos productivos.
Una Iglesia que quiere contribuir al bien común
En un país caracterizado por una fuerte tradición laica, León XIV dedicó una reflexión particular a la libertad religiosa y a la convivencia entre creyentes y no creyentes.
El Pontífice defendió el valor de un Estado que garantice la libertad de conciencia y el respeto a las distintas convicciones.
Sin embargo, explicó que la neutralidad religiosa de las instituciones públicas no exige excluir la religión de la vida social.
Desde esta perspectiva, recordó que las comunidades religiosas pueden contribuir al bien común respetando la autonomía de las instituciones civiles.
La Iglesia católica, dijo, desea seguir ofreciendo al pueblo uruguayo el mensaje de Jesucristo y colaborar en la construcción de una sociedad que reconozca la dignidad de todas las personas.
También destacó la importancia de la cooperación pacífica entre los países de América Latina, recordando que Montevideo es sede de la Secretaría del Mercosur.
Encuentro con Yamandú Orsi y oración en la Catedral Metropolitana
Tras los actos públicos de bienvenida, la agenda del Pontífice incluyó una reunión privada con el presidente Yamandú Orsi en el Edificio José Artigas.
El programa contempló también una visita al Cabildo de Montevideo antes del encuentro con la Iglesia local.
Por la noche, León XIV presidió la celebración de las Vísperas en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción y de los Santos Felipe y Santiago, acompañado por obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y seminaristas.
En su homilía, el Papa recordó que en aquella catedral se conserva la pila bautismal donde recibió el sacramento José Gervasio Artigas, una referencia que enlazó nuevamente la historia nacional con la presencia de la Iglesia en Uruguay.
A partir del salmo proclamado durante la oración, invitó a los consagrados a examinar aquello en lo que depositan su confianza y a renovar su fidelidad a Jesucristo.
También reconoció el servicio silencioso de quienes dedican su vida a acompañar a los demás, especialmente en el confesionario, en la atención a los enfermos y en la ayuda a los más necesitados.
Sus palabras fueron un reconocimiento a las personas que, a lo largo de los años, han entregado su vida al servicio de las comunidades, incluso cuando las fuerzas disminuyen o los resultados de su trabajo parecen invisibles.
La celebración puso el acento en la dimensión pastoral de una visita que, más allá de los encuentros oficiales, busca renovar la fe y el compromiso misionero de los católicos uruguayos.
Lo que viene: Paysandú, Casavalle y los jóvenes
La visita de León XIV continuará el sábado 7 de noviembre con una agenda que combina celebraciones litúrgicas, encuentros sociales y actividades con jóvenes.
Por la mañana viajará a Paysandú, donde está prevista una misa en el Parque París Londres.
Posteriormente regresará a Montevideo para visitar la comunidad de Casavalle, una zona donde distintas iniciativas eclesiales trabajan en el acompañamiento de familias y personas que enfrentan situaciones de vulnerabilidad.
También mantendrá un encuentro con el mundo de la educación en la Universidad Católica del Uruguay.
La jornada concluirá con una vigilia de oración en el Estadio Centenario, uno de los escenarios emblemáticos del país.
El domingo 8 de noviembre, León XIV se trasladará a Florida para celebrar una misa junto al santuario nacional de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona del Uruguay.
Ese mismo día partirá hacia Buenos Aires para continuar su recorrido apostólico por América Latina.
Un primer día marcado por la dignidad humana
La primera jornada del Papa en Uruguay dejó un mensaje dirigido tanto a las instituciones políticas como a las familias, los trabajadores, los jóvenes y las comunidades religiosas.
León XIV no se limitó a hablar de los desafíos internos de la Iglesia. Situó en el centro de su reflexión a las personas que corren el riesgo de quedar olvidadas: los niños antes de nacer, quienes sufren en soledad, los ancianos, los trabajadores ante los cambios tecnológicos y quienes no encuentran oportunidades para construir su futuro.
Al recuperar la memoria del pueblo que acompañó a Artigas, propuso una lectura de la historia uruguaya fundada en la responsabilidad compartida.
La visita adquiere, además, un significado particular en una nación donde la identificación católica ha disminuido y las comunidades eclesiales buscan nuevas formas de anunciar el Evangelio.
Desde Montevideo, León XIV inició así un viaje que busca tender puentes entre la fe, la historia y los desafíos sociales de un país que vuelve a recibir al Sucesor de Pedro después de casi cuatro décadas.






El papa León XIV saluda al público luego de su discurso de bienvenida, acompañado por el presidente Yamandú Orsi, en la Plaza Independencia de Montevideo, el 6 de noviembre de 2026. Foto: Martín Cerchiari / Presidencia de la República Oriental del Uruguay.
La multitud de fieles uruguayos aplaude entusiasta al paso del papa León XIV por la Plaza Independencia de Montevideo durante la ceremonia de bienvenida, el 6 de noviembre de 2026. Foto: Agustina Grenno / Ignacio Turell, Presidencia de la República Oriental del Uruguay.





